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La importancia de la comunicación del PADRE en el desarrollo del niño por nacer.

La importancia de la comunicación del PADRE  en el desarrollo del niño por nacer.

Comunicación gestacional. HaptoFonoEmbriología.


La importancia de la comunicación del PADRE

 en el desarrollo del niño por nacer.

Comunicación gestacional. HaptoFonoEmbriología.

 

Cuando el Equipo Docente y Científico del Centro Internacional de Investigación y Desarrollo de la HaptoFonoEmbriología. CIIDH pidió a un grupo de madres en gestación que hablaran sobre cómo era la relación del padre con el hijo por nacer, muchos de  los padres no tenían conocimiento sobre el papel que juega el entorno prenatal en el desarrollo de las enfermedades Nathanielsz escribió: «Cada vez son más las pruebas que demuestran que las condiciones del útero tienen tanta importancia como los genes a la hora de determinar cuál será el desarrollo mental y físico durante la vida. Miopía genética es el término que mejor describe la extendida idea actual de que nuestra salud y nuestro destino están regulados únicamente por los genes... A diferencia del fatalismo relativo de la miopía genética, la comprensión de los mecanismos que subyacen tras la programación establecida por la calidad de vida en el útero, nos permite mejorar los primeros pasos en la vida de nuestros hijos y de los hijos de sus hijos».

Sin embargo la mayoría de las madres, describieron relaciones intensas y cálidas de los padres con sus hijos por nacer, dice Sandra Arias, directora del CIIDH. Decían cosas como: “Mi esposo me acompaña continuamente”, o “Mi esposo me recuerda las clases de preparación para el parto y cuando puede me acompaña”.

Para obtener una evaluación precisa de la contribución de los padres, el Equipo de Investigación del CIIDH  revisó dos valoraciones en su estudio publicado recientemente y agregó preguntas sobre si los padres acariciaban y besaban  la panza de la madre, si hablaban o le cantaban a su hijo por nacer diciendo palabras o frases llenas de cariño, infundiendo confianza y aliento y los padres comenzaron a tener puntajes más altos.

El Centro Internacional de Investigación y Desarrollo de la Haptofonoembriología integra una cantidad creciente de investigaciones que están creando pruebas y técnicas nuevas para documentar el factor padre. Más de una decena de estudios en los últimos dos años están brindando nuevas revelaciones sobre los matices y el valor de la comunicación gestacional aparentemente casual y a veces, aunque parezca algo muy simple en los que padres se comprometen e involucran con sus hijos.

La investigación podría ofrecerles a los padres más margen en su comunicación con sus hijos por nacer, al sugerir que no hace falta que la madre se encuentre totalmente presente cuando el niño, después de nacido llore, ya que le padre podrá lograr calmarlo a través de sus palabras, canciones, calor  y caricias.

La capacidad de formar lazos cercanos y de confianza con los padres en la etapa gestacional, predice la calidad de las futuras amistades de un niño, sus destrezas sociales y sus relaciones románticas. Los padres se desempeñan como una base segura para explorar y tomar riesgos, y brindan un refugio para un pequeño en momentos de conflictos. Sin embargo, muchas de las evaluaciones estándar que han usado los científicos para analizar el lazo entre padres e hijos no le dan la suficiente importancia a la exploración del contacto sensorial y no logran capturar el rol de los padres en la comunicación gestacional.

Las nuevas investigaciones están alentando a los padres a relajarse en la comunicación gestacional con sus hijos. En un estudio, cuando un niño de preescolar se cansó y comenzó a llorar, su padre se acercó y comenzó a acariciarle su espalda. Otro padre atrajo el interés de su pequeño para jugar al cantar una melodía que acostumbraba a entonarla antes de nacer el niño.

Todos conocemos la expresión «cuando no eras más que un brillo en los ojos de tus padres». Esta frase evoca la felicidad de unos padres cariñosos que desean de verdad tener un hijo. Es también una frase que resume los descubrimientos de las últimas investigaciones genéticas, que afirman que los padres deberían alimentar ese brillo en los ojos meses antes de concebir un hijo. El hecho de fomentar la respuesta de crecimiento puede dar como resultado hijos más inteligentes, más sanos y más felices.

Las investigaciones revelan que los padres actúan como ingenieros genéticos con sus hijos durante los meses previos a la concepción. En las etapas finales de la maduración del óvulo y del espermatozoide, se ajusta la actividad de los grupos de genes específicos que darán forma al niño que está por nacer mediante un proceso llamado «impresión genómica».. La investigación revela que los acontecimientos de la vida de los padres influyen en la mente y el cuerpo de su hijo, una idea espeluznante si se tiene en cuenta que la mayoría de las personas no están preparadas para tener hijos.

Curiosamente, las culturas aborígenes conocen la influencia del ambiente en la concepción desde hace milenios. Antes de concebir un hijo, las parejas purifican mente y cuerpo en un rito ceremonial.

El grupo de investigación del CIIDH estudia  la importancia de la actitud de los padres en el desarrollo del niño tras la concepción. Una vez más, Sandra Arias dice: en su libro. -Hacia una existencia plena desde el inicio de la vida- 2014  “El niño intrauterino NI es un ser que escucha, siente, se emociona, memoriza y aprende en el útero de su madre. La vida intrauterina es el período más largo de la vida humana en el que, el  subconsciente, reina en forma absoluta. Todo queda impreso sin discriminación posible. Todo cuanto le ocurre a la madre en esta etapa incidirá en el NI. De hecho, el enorme peso de las evidencias científicas que han surgido durante la última década exige que reconsideremos las capacidades físicas e intelectuales del NI. Tanto si está dormido como despierto, los estudios muestran que el NI percibe constantemente los actos, los pensamientos y los sentimientos de su madre. Desde el momento de la concepción, las condiciones del útero moldean el cerebro y establecen las bases de la personalidad, el temperamento emocional y la capacidad del pensamiento lógico del niño”.

Tanto hombres como mujeres tienen una respuesta hormonal a convertirse en padres, marcada en parte por aumentos en la oxitocina, un neuropéptido que favorece los lazos y la confianza. La oxitocina está relacionada con diferentes respuestas en los cerebros de los padres nuevos que en los de las madres, muestran las investigaciones. En las mujeres, está asociado con la activación de regiones del cerebro basadas en la amígdala y que expresan emociones. En los hombres, está relacionada con una mayor actividad en regiones de la corteza asociadas con planificar y mentalizarse, o entender los puntos de vista de los demás.

Ha llegado el momento de señalar que la comunicación gestacional es responsabilidad tanto de la madre como del padre. Las madres y los padres son responsables de la concepción y del embarazo, aun cuando sea la madre quien lleva al hijo en su vientre. Lo que hace el padre afecta profundamente a la madre, lo que a su vez afecta al hijo en desarrollo. Por ejemplo, si el padre se marcha y la madre comienza a preguntarse cómo saldrá adelante, su marcha cambia por completo la interacción entre la madre y el hijo que está por nacer. De forma similar, los factores sociales como la falta de empleo, el alojamiento, la asistencia médica o las interminables guerras que hacen que los padres se alisten en el ejército, pueden afectar a los progenitores y, por tanto, también al niño.

La esencia de la paternidad responsable es que tanto las madres como los padres se responsabilicen de educar niños sanos, inteligentes, productivos y llenos de alegría desde antes de nacer. Claro está que no podemos culpamos, y tampoco a nuestros padres, por los fracasos de nuestra vida o de la vida de nuestros hijos. La ciencia concentra nuestra atención en el determinismo genético y no nos informa de la influencia que las creencias tienen en la vida ni, lo que es más importante, de cómo influyen nuestros comportamientos y actitudes en la vida de nuestros hijos.

La mayoría de los obstetras tampoco sabe lo importantes que son las actitudes paternales en el desarrollo del bebé. Según el determinismo genético que les inculcaron cuando estudiaban, el desarrollo fetal está regulado por los genes y la madre tiene muy poco que ver. En consecuencia, los obstetras y ginecólogos se preocupan poco de estas cosas durante el embarazo de la madre: “¿Come bien? ¿Hace ejercicio regularmente? Esas preguntas se concentran en lo que ellos creen que es el papel fundamental de la madre: el suministro de nutrientes que el feto programado genéticamente necesita para desarrollarse. Sin embargo, el niño en vías de desarrollo recibe mucho más que nutrientes a través de la sangre materna. Junto con los nutrientes, el feto absorbe los excesos de glucosa si la madre es diabética, y un exceso de cortisol o de alguna otra hormona del estrés si la madre padece ansiedad crónica.

Para prosperar de verdad, no sólo debemos eliminar los agentes estresantes, sino también buscar de modo activo la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen los procesos de crecimiento.

Lic. Susana Almada, coordinadora Equipo del CIIDH.

Departamento de Investigación y Difusión.

 

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